lunes, 8 de octubre de 2012

   Parece existir en el ámbito educativo, una creencia un tanto generalizada de que el mayor uso de TICs (Tecnologías de la información y la comunicación) en la educación redunda automáticamente en más y mejores aprendizajes.
   No es posible negar bajo ningún punto de vista el impacto positivo que tiene la introducción de la computadora en la enseñanza y aprendizaje, por ejemplo: es de destacar la gran cantidad de información, -de todo tipo-, que está disponible para el estudiante a partir del uso masivo de internet. Sitios como Wikipedia y otras "wikis" ponen a un alcance instantáneo conocimientos que antes, probablemente, demandaban disponer de una enciclopedia (no al alcance de todos por sus costos), o ir a una biblioteca (quizás no muy cerca de uno) y con suerte encontrar lo buscado. Otro ejemplo de impacto positivo, se puede observar en el uso de herramientas como planillas de cálculo, bases de datos, procesadores de texto, etc. que hacen abordables contenidos de enseñanza que antes no lo eran; y más importante aún, el residuo cognitivo que el uso de esas herramientas puede dejar.
   Lo que sí se puede destacar, es que las elevadas expectativas de cambio y mejora de la educación escolar generadas por las TICs, no parecen haberse trasladado en el mismo grado a la realidad observable. Esto no quiere decir que las TICs no tengan un gran potencial para mejorar la enseñanza y el aprendizaje, sino que, quizás, la aplicación de las tecnologías en la educación no produzcan un efecto automático per se, y en cambio, se requiera tener en cuenta los contextos de sus usos. Como dice César Coll (Coll, 2009): 

"[...] la capacidad de transformación y mejora de la educación de las TIC debe entenderse más bien como un potencial que puede o no hacerse realidad, [...]. Son, pues, los contextos de uso, y en el marco de estos contextos la finalidad que se persigue con la incorporación de las TIC, los que determinan su capacidad para transformar la enseñanza y mejorar el aprendizaje."

En resumen, siguiendo a Coll, la potencialidad de las TICs como instrumentos psicológicos en el sentido vygotskiano, se hace realidad o no en las aulas dependiendo del uso que docentes y alumnos hacen de ellas.

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